Siempre hay que tener en cuenta que los bebés tienen necesidades de sueño muy diferentes a las de los adultos. Partiendo de esta realidad, existen algunos consejos que pueden ayudarte con el sueño de tu pequeño, por lo que no debes dejarlos de lado si quieres conseguir el merecido descanso que tanto él como tú os merecéis.

Lo primero de todo es saber cuál es lugar perfecto para dormir. Una minicuna es ideal, ya que podrás colocarla junto a tu cama y poder tocar a tu bebé para que esté más tranquilo y relajado.

Otro aspecto importante es que le transmitas al bebé que dormir es algo bueno y gratificante. Esto puedes hacerlo intentando relajarlo antes con pequeños masajes para que asocie el placer a las horas de descanso.

Apaga las luces y no hagas ruido durante el sueño de un niño, ya que cualquier alteración puede arruinar el descanso de un bebé.

De vez en cuando, siempre a partir de la sexta semana, debes dejar al pequeño solo en su cuna/minicuna para que aprenda a descansar por su cuenta.

Emplea un horario fijo, es decir, crea una rutina de sueño para el bebé e intenta que no se la salte bajo ningún concepto, ya que con ello crearás un hábito en el niño que sabrá agradecerte.

De igual forma, la rutina horaria debe ir acompañada de otra que marque los pasos previos a irse a la cama para que el bebé identifique que el momento de descansar ha llegado.

Tienes que evitar que el pequeño duerma siestas demasiado tarde, ya que si se siente descansado durante la noche no querrá dormir de ninguna forma, por lo que alterará el sueño de los demás.

A medida que un bebé vaya desarrollándose, debes intentar que las tomas de leche nocturnas tengan un espacio intermedio cada vez mayor. La mejor fase para comenzar con este proceso, que debe desembocar en dormir toda la noche e ingerir alimento por la mañana, es a partir de la séptima semana de vida.

Emplea un colchón para la minicuna que sea cómodo y agradable para el niño. Esto puedes descubrirlo notando sus sensaciones o confiando en expertos del sector que garanticen un profundo conocimiento de las necesidades del niño.

Por último, revisa los hábitos del bebé periódicamente y adáptalos a sus nuevas necesidades.


Estos diez consejos son esenciales para que tu bebé descanse perfectamente, por lo que no dudes en seguirlos para que su felicidad no se vea truncada por un mal sueño.